La escena es fascinante en verdad. La jugadora de 1.72 metros de estatura se eleva para recuperar el rebote después de un tiro fallado del equipo contrario; en cuanto controla el balón gira y arranca a toda velocidad hacia el otro lado de la cancha, su rostro se ilumina cuando ve que una compañera se desmarca y lanza un pase preciso que facilita una canasta de contragolpe.

La acción, en sí, es una buena estampa de baloncesto, pero eso no es lo importante: lo que llama la atención es el efecto que tiene en la multitud de niñas y jóvenes que admiran la jugada. Sus ojos y bocas se abren en asombro, maravilladas por lo que una chica puede lograr en la cancha y por las posibilidades (sobre sí mismas) que eso abre a futuro.

La mujer en cuestión es Paola Estrada Granados, seleccionada nacional mexicana y capitana de Barreteras de Zacatecas, y su desempeño no sólo ayuda a los triunfos de su equipo; con cada enceste, rebote y asistencia sirve de inspiración a una nueva generación de jugadoras que podrá hacer grandes cosas para el deporte zacatecano. Y no es extraño que la originaria de Parral, Chihuahua, pueda tener ese efecto; ella misma vivió desde pequeña el anhelo de volar por las canchas de baloncesto.

Los inicios

Paola prácticamente se encontró con las canchas desde que nació, sus dos padres jugaban baloncesto e incluso su mamá es árbitro. Ella misma nos platica: “Yo aprendí a caminar en una duela, no tenía raspadas sino quemadas de la duela. El amor por el basquet nació muy rápido.”

Y el amor no llegó de forma aislada, venía ligado a una aspiración particular: “Siempre tuve el sueño de ser Adelita (jugadora de la Universidad Autónoma de Chihuahua). Yo siempre tenía en mente que quería jugar en el MBA (Gimnasio Manuel Bernardo Aguirre, de la UACH), un lugar que yo visitaba y veía enorme; pero siempre decía: yo quiero jugar en este gimnasio”.

Con la flama de este anhelo, y la pasión del juego mismo, la jugadora siempre se entregó de lleno a sus entrenamientos. Tanto era su gusto por practicar que sus castigos de infancia no tenían que ver con la televisión o algún juguete, sino con privarla de esta actividad. Fue así que desde muy joven fue muy exigente consigo misma, una disciplina que le permitió cristalizar su sueño de ser Adelita y, además, la impulsó a llegar mucho más lejos.

Jugadora multifacética

La basquetbolista de 27 años abrió la temporada 2020 de la Liga Mexicana de Baloncesto Profesional Femenil (LMBPF) a tambor batiente: consiguió doble dígito en tres categorías estadísticas (lo que se conoce como un triple-doble) al anotar 19 puntos, recuperar 13 rebotes y repartir 12 asistencias (así como robar 4 balones), para liderar a Barreteras a un triunfo en su primer juego. Si bien la LMBPF cuenta con jugadoras de gran talento, no es nada común encontrar quiénes sean capaces de aportar tanto en aspectos variados.

La habilidad multifacética de Paola no es obra de la casualidad, sino que resulta de diferentes situaciones en su trayectoria deportiva. En sus años de secundaria, cuando empezó a representar a Parral en Olimpiadas Estatales, su equipo no tenía la fortaleza que otros municipios (como Chihuahua, Ciudad Juárez o Delicias) y se veía obligada a hacer de todo para tratar de competir con esos equipos. Luego, en la preparatoria, tenía compañeras más grandes y empezó a jugar más como ala -trabajando en su capacidad de pase y manejo de balón-, pero notaron que recuperaba muchos rebotes y la empezaron a bajar a jugar más en el poste.

Fue así que, en la culminación de su sueño de ser Adelita, se desempeñó siempre en el poste: jugando en la posición 4 (delantera de poder). Pero, un nuevo cambio la esperaba como resultado de su propio éxito. Cuando fue llamada a la Selección Nacional se encontró con que había más jugadoras que podían desempeñarse en el poste, lo cual la llevó a trabajar mucho más en su tiro exterior: “Cuando llego a la selección ahí sí ya no (seguí en el poste). Me dedico más a entrenar como ala, me tengo que hacer tiradora de tres porque no era lo que yo hacia regularmente. Pero me encantan todas las posiciones” afirma Estrada.

Eso sí, sin importar la posición (ala o poste) le encanta recuperar balones después de tiros fallados: “Me fascina recuperar rebotes. Me gusta mucho la forma en que jugaba Rodman, en que a veces podía tener 0 puntos pero 20 rebotes, y es algo que me contagia el hambre de tomar el balón en las tablas.” Y sin duda que es un gusto que se refleja en la forma en que redondea su juego.

El salto a profesional

Tras el sueño de la UACH vino una oportunidad aún mayor: representar a México a nivel internacional. Con el equipo tricolor ha tenido la oportunidad de conocer lugares como Cuba, España y Corea del Sur, con experiencias memorables dentro y fuera de la cancha, dando todo para siempre poner en alto el nombre de nuestro país.

A la par de este roce internacional, tuvo la oportunidad (incluso desde que estaba en la universidad) de convivir con las mejores jugadoras a nivel nacional; muchas de las cuales ya estaban jugando a nivel profesional. Era una idea que en su infancia ni siquiera era posible, pues no había ligas de ese tipo en aquella época, pero que se volvió una posibilidad latente una vez que terminó su trayectoria en la UACH.

Cuando en 2016 recibió la oportunidad de integrarse a las Mexcaltecas de Nayarit, no se lo pensó dos veces y empezó a mostrar su talento en la primera liga profesional de baloncesto en México. La trayectoria deportiva iba en ascenso hasta que en 2018 una lesión de rodilla (ligamento anterior cruzado y menisco) puso en riesgo su carrera. En Nayarit no se ofrecieron las condiciones para la cirugía y recuperación que requería, por lo que Paola volvió a Chihuahua para enfrentar uno de los procesos más demandantes de su vida.

Y ella misma explica la dimensión de la situación: “Fue un golpe muy duro, porque me pierdo de un año de basquetbol; alejada de mis sueños y de mi carrera. La rehabilitación fue muy costosa y exigente, pero me dediqué doblemente a ella; con un esfuerzo y disciplina en mi cuerpo y en mi salud.” Afortunadamente su voluntad, y el apoyo de la familia, le permitieron salir de todo este proceso aún más fortalecida y lista para ofrecer su mejor baloncesto.

Zacatecas: encontrar una segunda casa

En la conferencia de prensa de presentación del equipo, previo a la temporada 2020, Paola representó a las jugadoras de cantera y plata ante los medios de comunicación. Cuando le tocó el uso de la palabra, mostró la misma sonrisa que ilumina la cancha y contagia de alegría al público justo cuando afirmó clara: “Estoy feliz de volver a jugar con Barreteras. En Guadalupe y Zacatecas me siento como en casa. Es un gusto representarlos y este año vamos a trabajar para poner su nombre en lo más alto.”

La afirmación no viene solamente de una idea positiva para transmitir al público, es el resultado de un compromiso real con sus compañeras, el entrenador, el equipo y la afición. Justo cuando ella iba de salida en su proceso de rehabilitación, recibió la invitación del Profesor Eduardo Pérez (entrenador del equipo) para participar en el campo de entrenamiento y ganarse un lugar en Barreteras. Estrada nunca había estado en Zacatecas mas que de entrada por salida, no conocía prácticamente a nadie aquí pero -pese a que muchos le decían que era muy atrevido venir así-, ella sabía que era la mejor decisión:

“Yo decía no, no, no. Voy a salir bien, bien contenta. La verdad que fue maravillosa la confianza que se dio con el licenciado (Jesús Alba, Presidente del Club), con el Coach y con las compañeras; la amistad que se formó tan rápido, es inigualable. Fue por eso también que para este año decidí quedarme aquí, aún cuando yo tenía otras ofertas no la pensé dos veces; por el trato que te menciono, la amistad y la confianza, decidí quedarme aquí sin duda.”

Y vaya que es valioso conservar a alguien como Paola, una mujer capaz de realizar sus sueños y ayudar a cumplirlos a quienes la rodean. Desde su llegada ha estado 100% dispuesta a apoyar a todas sus compañeras, especialmente a las zacatecanas; y este año, con especial atención, brinda apoyo a dos jóvenes a las que les augura grandes cosas: Stephany Chávez y Fernanda Rubio. Pero además se vuelve en inspiración para muchas otras chicas, dentro y fuera de la cancha:

“Es un gran compromiso y una responsabilidad que siento de hacer las cosas correctas, como figura pública (aunque no seamos actrices o nada por el estilo. Las niñas ya nos están viendo, ya están atentas, ya están soñando con nuestros logros. A mi me gusta hacer las cosas bien, esforzarme al máximo, y es el ejemplo que les dejo a las niñas para que sean disciplinadas en lo que les gusta hacer. Y lleguen tan lejos como quieran, para vivir de lo que aman.”

Así, con un impacto mucho mayor que el resultado de un partido o una temporada, se convierte en un poderoso motor de sueños: para las niñas que hoy la ven encestar triples, acomodar al equipo y recuperar rebotes sobre la cancha. Para esas jugadoras del futuro que, gracias a ella, quizás ahora sueñan con llegar a ser Barreteras.

13 preguntas, para conocer a Paola Estrada Granados a través de sus cosas favoritas:

1. Color: Tinto

2. Comida: Pescado

3. Postre: Arroz con leche

4. Pasatiempo: Leer

5. Música: Banda y Cartel de Santa

6. Programa de TV: Prision Break

7. Libro: Perdida de Gillian Flynn

8. Placer culposo: Elotes

9. Teléfono celular: Huawei

10. Equipo de Basket: Spurs

11. Tenis: Paul George, de Nike

12. Ciudad: Paris y Madrid

13. Modelo a seguir: Mi mamá

Miguel García Guerrero, Prensa Barreteras