Pocas cosas son tan agradables como una cálida sonrisa genuina. Y si algo caracteriza a Alexis “Gringa” Castro, es que su rostro siempre ofrece una expresión positiva. Yo ya tenía el gusto de verla jugar muchas veces, pero mi primera interacción directa con ella se presentó en un día en que lucía especialmente radiante: el 10 de marzo la presentación del equipo, ante medios y patrocinadores, coincidió con su cumpleaños.

La Gringa radiaba felicidad con su sonrisa, rodeada de compañeras -que son como familia para ella-, y motivada por el reto de que un nuevo año de vida sirva para traer un campeonato a Guadalupe, Zacatecas. Ya sentía agrado por la experimentada jugadora, pero me acabé de identificar por la cercanía de nuestros festejos (justo un día antes yo le dí la vuelta al calendario) y el hecho de que nos tocó partir pasteles juntos en el evento.

Pero la cercanía no termina ahí. Como muchos zacatecanos, tengo familia en Estados Unidos: tíos y primos, quienes -como Alexis-, llevan sangre mexicana que se desarrolla en la cultura norteamericana. Así, al encontrar alguien con un perfil semejante, no puedo evitar la inmediata proyección afectiva; es casi como si se tratara de una prima mía, quien es pieza clave de mi equipo favorito. Y para reforzar esa familiaridad, platiquemos un poco de la vida de la carismática Gringa.

Orígenes

Alexis Piedad Castro Estrada nació en San Diego, ciudad que se encuentra prácticamente pegada a Tijuana en la frontera de Estados Unidos con México. Sin embargo, ella misma deja claro que sus raíces son 100% mexicanas: “Mi papá es de Tijuana y mi mamá también es de San Diego pero sus papás son originarios de Baja California Sur”. De hecho el español fue el primer idioma que aprendió y se desarrolló impregnada de nuestra cultura.

Empezó a jugar baloncesto desde muy pequeña, a los 5 años, en la liga recreativa de Parkway. Se trataba de equipos mixtos, con niños y niñas, pero desde el inicio tuvo que luchar doble para destacar; ya que había pocas chicas, pero lejos de echarse para abajo esto representó un incentivo para su avance. “Desde el principio no me pasaban el balón porque era mujer, pero recuperaba el balón y bajaba rebotes que me permitían anotar puntos y logré sentirme a la par de ellos”.

Siguió en estos equipos hasta que entró a la prepa (high school), porque ingresó al equipo principal de su escuela (varsity) y le prohibieron jugar en la liga recreativa. Pero, además, desde niña nunca se limitó a un sólo deporte; a la par del baloncesto, jugaba softbol y fútbol. Algunos años después cambió de disciplinas para jugar lacrosse y hockey sobre pasto, desarrollándose como una atleta muy completa.

Aventura universitaria

Fue así que, desde los 14 años, Castro empezó a recibir cartas de prestigiosas universidades que le ofrecían becas para integrarla a sus equipos de lacrosse o baloncesto. “Estaba que no sabía qué hacer. Cuando llegó el momento de escoger, me sentía indecisa porque amaba el basket pero también disfrutaba mucho el lacrosse. Pero vi que tenía más futuro en basket, porque al terminar podía salir a jugar en ligas profesionales.”

Su decisión la llevó cruzar el país para, con una beca deportiva, realizar sus estudios universitarios en la Universidad de Vermont. Se trata de una de las instituciones más prestigiosas en Estados Unidos, que se ubica en el lado opuesto de California; Alexis pasó de vivir en el cálido suroeste del país al frío noreste (Vermont es un estado que colinda con New York y Massachusetts). Afortunadamente la transición se facilitó porque sus papás se mudaron con ella y, tal como ocurrió desde su infancia, no se perdieron un sólo encuentro de su experiencia colegial.

En un alto nivel de exigencia mostró ser una gran jugadora, y no sólo por sus 1.82 metros de estatura, sino porque en su última campaña universitaria alcanzó cifras impresionantes: con promedios de 18.7 puntos, 9.1 rebotes y 1.9 asistencias a lo largo de 29 partidos. Sin duda estaba lista para dar el salto a una ilustre carrera profesional.

Mujer de mundo

La nueva faceta de su trayectoria inició en 2008, con el equipo Forssan Alku de la liga de Finlandia. De ahí pasó a jugar en la liga portuguesa hasta 2010. Luego, entre 2012 y 2014, se desempeñó algunas temporadas en España. Y entre 2016-2018 llevó su talento a la liga de Francia. En todas estas sedes Alexis dejó claras dos cosas: su calidad y profesionalismo, que la han cimentado como una jugadora de gran experiencia en los más altos niveles.

Incluso, aún en sus primeros años en Europa, su desempeño llamó la atención de la Selección Mexicana de Baloncesto. Dicen que la sangre llama y la ascendencia azteca de la gringa la hizo que, orgullosa, respondiera al llamado de sus raíces: “Cuando recibí la invitación para formar parte del equipo nacional me sentí muy orgullosa y más aún por mi papá.”

Y le tocó llegar en el momento justo para colaborar en un logro histórico para el basket en nuestro país: la medalla de plata en los Juegos Panamericanos de 2011. Pero no se trató de un camino sencillo, sobre todo cuando tuvieron problemas que venían del propio país; los cuales supieron sortear, como nos cuenta Castro en sus propias palabras:

“Fue una experiencia que nunca voy a olvidar. Fue algo muy pesado porque desde el principio nos dijeron: ‘ustedes, femenil de basket, no van a ir a los Panamericanos’. Y respondimos, ¿cómo es posible que siendo el equipo de casa no vayas a tener representación en el evento? Peleamos mucho para estar ahí. Un poco antes fuimos a un torneo a Colombia y perdimos casi todos los juegos; fue muy malo para nosotras.”

“Después estuvimos un mes en el Centro Nacional de Alto Rendimiento, para quedar listas con miras a Panamericanos. Era una competencia muy fuerte y todas pensamos que no íbamos a llegar muy lejos. Pero ganamos el primer encuentro a Puerto Rico, que siempre es un rival muy fuerte, luego vencimos a Colombia y Dominicana. Pasamos a semifinales y avanzamos, para encontrarnos con Puerto Rico en la final. Llegamos muy desgastadas a ese juego, el cuerpo ya dijo que no, y nos ganaron pero obtuvimos un gran logro; una experiencia que nunca voy a olvidar.”

Y, además de la experiencia, hubo algo más que se le quedó prácticamente para siempre. A su llegada a la Selección, por su color de cabello y su origen, la legendaria jugadora Érika “Cucha” Gómez la bautizó como “Gringa”. Irónicamente, uno de los grandes actos que reforzó su mexicanidad la condujo al apodo que la identifica como “fuereña”.

(Foto tomada de Viva Basquet)

Pilar de la Liga y de Barreteras

Pero su aporte al baloncesto mexicano no se limitó a la representación del país en eventos internacionales. Además, le tocó ser una de las grandes jugadoras que sirvieron como pioneras para la Liga Mexicana de Baloncesto Profesional. Se inició con equipos semiprofesionales y gracias al talento de jugadoras como “Gringa”, así como el compromiso de empresarios que promovieron el avance de los equipos, desde 2013 ha sido pilar para el avance de equipos como: Aguilas de Tabasco, Mieleras de Guanajuato, Lobas de Aguascalientes, Quetzales de Sajoma y, por supuesto, Barreteras de Guadalupe.

Desde su llegada al equipo, la temporada pasada, Alexis Castro ha sido una pieza clave en el esquema de Eduardo Pérez. Y con buena razón. No es fácil encontrar una jugadora versátil que con igual facilidad conecta tiros de media y larga distancia, realiza eficaces asistencias a sus compañeras (muchas veces con pases “sin ver”), recupera rebotes y defiende en plan grande. Su aporte, combinado con el de otras experimentadas mexicanas como Paola Estrada y Gaby Saad, será esencial para impulsar a sus compañeras locales y extranjeras para poner a Zacatecas en lo más alto.

Seguramente, como ha ocurrido hasta ahora, la afición seguirá apoyando al equipo para avanzar; pero, más aún, adoptará a Alexis como esa pariente “del otro lado” que todos quisiéramos repatriar para ver triunfar cerca de nosotros. Para sacarle el máximo provecho a nuestra “Gringa” Mexicana.

13 preguntas, para conocer a Alexis Castro a través de sus cosas favoritas:

1. Color: Rojo

2. Comida: Pizza

3. Postre: Todo tipo de pastel

4. Pasatiempo: Ir al cine

5. Música: Reggaetón (Osuna, Daddy Yankee)

6. Programa de TV: Chicago P.D. o Chicago Med

7. Libro: Nunca pares (Shoe Dog), de Phil Kinght

8. Placer culposo: Comprar tenis

9. Teléfono celular: Iphone

10. Equipo de Basket:

11. Tenis: Jordan 1 (Tengo como 12 pares)

12. Ciudad: Más que ciudad es un país: Portugal. Y me gustaría visitar Machu Pichu, Japón y Brasil.

13. Modelo a seguir: Mis papás

Miguel García Guerrero

Prensa Barreteras