Jugar baloncesto profesional cerca de casa es una bendición, pero también puede representar una gran presión. Cuentas con el apoyo de tu gente, quienes te han visto crecer y quieren verte triunfar, pero por lo mismo se puede sentir la “obligación” de siempre dar buenos resultados. Afortunadamente para Barreteras, pareciera que esta situación saca lo mejor de Fernanda Rubio.

Lejos de verse agobiada, la joven de 21 años se mueve sobre la cancha con una naturalidad extraordinaria. Enfrenta por igual a experimentadas jugadoras nacionales que a hábiles extranjeras y con frecuencia le toca defender a las mejores anotadoras rivales. Y ha mostrado que no le tiembla la mano para lanzar y encestar lo mismo en la pintura que de larga distancia. Todo esto lo hace con una intensidad que da envidia a propios y extraños, a la par que desplega una gracia atlética extraordinaria.

Los atributos para llegar a ser una jugadora talentosa y prometedora, dentro de un fuerte equipo de Guadalupe en la Liga Mexicana de Baloncesto Profesional Femenil, no son obra de la casualidad: vienen del ejemplo en la familia, de adversidades en la infancia y la determinación de vencerlas, así como la convicción de ser alguien que pueda influir de forma positiva en las personas a su alrededor.

La inspiración de papá y la visión del entrenador

Fernanda de Jesús Rubio Macías llegó al mundo el 20 de abril de 1998, en Guadalupe, Zacatecas, pero siempre ha vivido en el vecino municipio de Trancoso. Casi desde que tuvo uso de razón se dio cuenta que su padre, Eduardo Rubio Sánchez, era un atleta muy dedicado en carreras de 5 y 10 km. Fue así que desde chiquita se encendió en Fer una llama esencial en su vida, como ella misma relata:

“Mi papá desde sus 8 años practica el atletismo y desde que yo estaba pequeñita, a los 6 años, él me llevaba a sus entrenamientos y a sus carreras. De verdad me llamaba la atención estar en esos ambientes. Después él se involucró en el baloncesto, como cuando yo tenía 7 años, y me comenta mi papá que desde el inicio me llamaba demasiado la atención ese deporte.”

Fue así que, ni tardo ni perezoso, Don Eduardo empezó a llevar a su hija a la unidad deportiva para fomentar su gusto por el deporte de las canastas. Corroboró que la niña tenía una pasión por el juego, por lo que contactó al profesor Hugo de la Rosa (entrenador local) para integrarla en su escuela de baloncesto. Rubio apenas tenía 8 años de edad cuando inició con su instrucción formal sobre las canchas de ‘basket’ pero bastaron tan sólo 15 días para que el ‘profe’ Hugo quisiera llevarla a su primer torneo fuera del estado.

“Mi entrenador le dijo a mi papá que tenía que llevarme a Morelia. Mi papá no estaba muy convencido de que me llevara, porque todavía no aprendía suficiente; pero el profesor Hugo le dijo que veía un buen futuro en mí, que iba a ser una gran jugadora. A partir de ahí se dieron más las cosas, en Morelia mi motivación fue que metí una canasta; de ahí me agarré para tratar de aprender todo.”

Adversidad en la convivencia

No todo en la vida puede ser miel sobre hojuelas pero esto tampoco es algo necesariamente malo. A veces las situaciones negativas pueden darnos el impulso para sacar ese extra que necesitamos para alcanzar nuestro potencial. Así fue que una situación desagradable, que casi le quitó a Fernanda el gusto por el baloncesto, se convirtió en un poderoso motor para mejorar.

Cuando se encontraba en quinto de primaria empezó a sufrir de ‘bullying’ por parte de compañeras de equipo, quienes le hacían comentarios ofensivos por su tono de piel. La situación se tornó muy incómoda, al grado que habló con su papá para decirle que ya no quería entrenar. Después discutieron el tema con el entrenador y emergió el tema de fondo: las mismas ganas que metió por su pasión por el deporte y las ansias de ser la mejor, que redituaron en una mejora continua de su nivel, le generaron envidias con algunas niñas. Claro que con esto la frustración se convirtió en combustible:

“Pasó el tiempo y me seguí preparando sin hacer caso a sus comentarios, para que no me afectaran. Así hice que mi lema, o mi meta, fuera que algún día iba a ser mucho mejor que ellas; porque pues eso era lo que me importaba, en realidad yo nunca les hice nada. Ahora que tengo un poquito más de nivel que ellas, no se los reprocho ni mucho menos; al contrario lo que he aprendido pues se los he compartido a ellas, con quienes ahora sigo jugando en Trancoso. Hemos dejado atrás toda esta situación y ahora son personas que me apoyan siempre.”

Mayor fogueo y motivación

Para el año 2011, cuando Fernanda estaba en secundaria, el equipo de Trancoso tuvo una gran participación en el estatal de baloncesto de su categoría; lo cual les permitió acceder a la fase regional en el estado de Chihuahua. Después del buen sabor de la victoria en su entidad, los papeles se voltearon al toparse con equipos muy fuertes que nunca les dieron oportunidad. De nueva cuenta, en vez de dejarse caer, la situación se convirtió en un gran impulso para su crecimiento:

“Fue mi motivación para prepararme y mejorar. Yo sabía que aún tenía muchas muchas fallas en mí: en mi juego y en mi persona también. Entonces ahí dije: tengo que mejorar y tengo que hacerlo bien, para lograr todos mis propósitos.”

A lo largo de los años siguió entrenando en Trancoso con el profesor Hugo de la Rosa, quien siguió preparándola cuando ingresó a la Preparatoria 6 de la Universidad Autónoma de Zacatecas. Pero conforme su talento siguió destacando se abrieron oportunidades para reforzar a otros equipos y trabajar con diferentes entrenadores.

Fue así que tuvo la oportunidad de un tiempo trabajar en Fresnillo con Marco Antonio Dorado, dónde coincidió con Stephany Chávez para la preparación para un regional (no es coincidencia que en los pocos juegos que llevan juntas en Barreteras las dos zacatecanas han mostrado una buena química en la cancha). Con este equipo pudo salir a jugar en lugares como Guadalajara y León, enfrentando equipos de categorías superiores que les ayudaron en mucho para desarrollar su juego.

También llegó a integrarse, en Zacatecas, al equipo dirigido por Pedro León; en otra experiencia muy enriquecedora para su avance. Claro que, siempre mantuvo el contacto con Hugo de la Rosa para complementar el avance con los consejos de su gran maestro.

Etapa universitaria: aprender y enseñar

A pesar de lo maravilloso que es, en muchos sentidos, el baloncesto no es todo en la vida. A Fer le llegó el momento de ir más lejos cuando concluyó sus estudios de preparatoria, eligiendo una carrera en función de su vocación profesional en vez de la posibilidad de seguir jugando a un alto nivel competitivo. Decidió estudiar la Licenciatura en Educación Física en la Benemérita Escuela Normal “Manuel Ávila Camacho”.

A su llegada, la escuela no tenía un equipo de baloncesto como tal; no había suficientes jugadoras para armarlo. Pero encontró una cosa que quizá la apasionó aún más: compañeras con ganas de aprender a jugar ‘basket’. “Hice un equipo donde yo entrenaba a mis compañeras de la escuela, lo poco que yo sabía se los compartía. Ahí jugamos en el torneo universitario. Ahí yo lo hacía más para enseñarles a ellas y que a las escuelas en que estén en el futuro puedan llevar baloncesto a sus alumnos.”

Así, a la par que se preparaba para ser una maestra que inculcará en niños y jóvenes una cultura física para una vida sana a través del deporte, también ejercita su vocación al compartir el deporte de sus amores con sus compañeras. Ha desarrollado la oportunidad de crecer de forma integral como una futura docente y, por qué no, entrenadora. Por lo mismo, aunque recibió una invitación para estudiar una segunda carrera en la UAZ y poder integrarse con el fuerte equipo de Tuzas, decidió centrarse en su carrera como una prioridad de vida.

La ruta profesional

Dice mi esposa que cuando algo te toca llega ‘aunque te quites’ y si no está destinado a ser, no va a ocurrir ‘aunque te pongas’. Así podría pensarse de la llegada de Fer Rubio al baloncesto profesional: ella misma creía que con sus “aventuras” durante la preparatoria se habría terminado su alto desempeño en este deporte. Pero la vida tenía otros planes.

La Liga Estatal de Desarrollo de Talentos fue la clave para regresar a la jugadora de Trancoso al baloncesto de alto rendimiento. Recibió una invitación por parte de Margarita Gamboa, una destacada jugadora y promotora del baloncesto a nivel local, para integrarse al equipo de Novicias de Guadalupe. Y fue una experiencia que cambió su rumbo por completo, al toparse con uno de los más grandes entrenadores del deporte ráfaga en Zacatecas: Eduardo Pérez (actual entrenador de Barreteras).

“Yo en verdad no sabía que para el cargo del equipo iba a estar el profe Lalo. Cuando llegué ahí para presentarme a los entrenamientos fue como: ‘el entrenador Eduardo Pérez’. Para mí era muy muy importante formar parte de este equipo y lo mejor fue que quedamos campeonas el primer año de la liga desarrollo de talentos.”

Este resultado, y su rol como una jugadora importante en Novicias, le ganaron la confianza de ‘Lalo’ Pérez para llevarla al proyecto de Tuneras de Ojocaliente, donde también se dieron buenos resultados (Ahora en la Liga Mexicana de Baloncesto Femenil). Fue aquí que cayó en cuenta del nivel al que estaba llegando y lo que podía lograr si seguía trabajando: “Me encontré con varias jugadoras que yo veía en la tele que ya habían jugado profesional, lo cual resultó muy motivante. Ese nivel se me hacía muy, muy, fuerte; ahora formar parte de un equipo un poco más más arriba que éste pues era uno de mis grandes de mis grandes sueños.”

Finalmente, para completar un círculo completo, se concretó su llegada a Barreteras de Guadalupe en dónde no sólo se ha convertido en una de las jugadoras locales más efectivas sino que también es de las favoritas de la afición local. El ‘Orgullo de Trancoso’, la primera jugadora profesional originaria de su municipio, no sólo cuenta con el apoyo de familiares y amigos que vienen de esa demarcación sino que se ha ganado a muchas personas más por su entrega y calidad. Después de todo ella no sólo sale a buscar triunfos, sino que busca que su trabajo se pueda convertir en un ejemplo para mostrar lo lejos que nos puede llevar la perseverancia:

“Para los niños, niñas y jóvenes de mi municipio, de Guadalupe, de Zacatecas o de cualquier lugar, pues simplemente quiero hacerles saber que si te preparas, y tienes claro lo que tú quieres, lo vas a lograr. Obviamente hay obstáculos pero si tú no te rindes, podrás llegar hasta hasta ese sueño.”

13 preguntas, para conocer a Fernanda Rubio a través de sus cosas favoritas:

1. Color: Rosa

2. Comida: Enmoladas y espagueti verde

3. Postre: Pastel de chocolate

4. Pasatiempo: Leer con mi papá y escuchar música

5. Libro: El Retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde

6. Música: Pop Latino

7. Programa de TV: Casa de Papel, Élite, Inconcebible

8. Marca de teléfono: Samsung

9. Placer culposo: Comerme un frasco de Nutella

10. Equipo NBA: Lakers

11. Ciudad: De las que conozco Querétaro, y me gustaría viajar a Jerusalén

12. Tenis: Air Force 1

13. Modelo a seguir: Mi papá

Miguel García Guerrero

Prensa Barreteras